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lunes, 3 de enero de 2011

LA VIDA DESPUES DE LA MUERTE IV

La experiencia de Guillermo Villegas.

El 21 de agosto de 1978, cuando tenia 20 años de edad, sufrió un accidente de moto que lo dejó hecho una cosa más que una persona.
“En el hospital me decían `la cucaracha`. ¿Viste que las pisas y parecen que se arman de nuevo? Bueno, así estaba yo, con fracturas expuestas por todas partes, la cara ensangrentada por un corte profundo desde el ojo hasta la mejilla y una fisura en la base del cráneo”.

Fui llevado de urgencia al quirófano, donde la operación duro más de 5 horas. En un momento dado, la cosa ocurre.
Por sus características, uno de los casos mas asombrosos que he conocido.
“Yo siento que me elevo hasta uno de los rincones de lo que supongo es el techo del quirófano. Empiezo a ver a los médicos, a las enfermeras, a la gente que trabajaba al lado mio y me veo a mi mismo, ahí acostado.
Había mucha sangre. Era como si solo mis ojos se hubieran elevado y yo estuviera mirando desde allí como si nada, sintiéndome muy bien. Todo estaba sucediendo, simplemente. De golpe y porrazo siento como que giro y entro en una zona completamente oscura. Enseguida una gran luminosidad de colores y mi vida que pasa hasta en los mas pequeños detalles a una velocidad asombrosa.
De repente a parecen a mi izquierda 3 imágenes muy nítidas, muy claras, que parecían estar esperándome. Detrás de esas figuras había una luz muy, pero muy fuerte, que sin embargo no me enceguecía. Yo sentía una paz total. No me acordaba de nadie. Solamente esa paz total era el sentimiento que sobrepasaba lo que fuera. La primera imagen era la de mi abuelo, la segunda era mi tía y no sabia quien era la tercera, aunque la veía con claridad. Mi abuelo y mi tía habían fallecido no hacia mucho.

De la luz sale una voz que yo jamás había escuchado, una voz imponente que no puedo describir y que solo pronuncia dos palabras: `Todavía no`. En ese momento empecé a sentir algo que me tironeaba hacia atrás. Yo hacia fuerza para quedarme porque no quería volver. Mira que tenia a mi novia, que es mi actual esposa, a mis padres, mi familia, mis amigos. Pero yo solo quería quedarme en esa paz. Ahora me alegro de haber vuelto, amo la vida con toda mi alma y no le temo a la muerte, pero en ese momento no quería volver”.

Una experiencia bien clara y típica en todos los casos de situaciones similares, pero aun falta lo mejor. La tercera imagen, la que vio sin reconocer, la clave de algo inexplicable.

“Cuando empecé a reponerme y conté lo que había sentido, la mayoría no me tomaba en serio o decía que había sido un sueño o me seguían la corriente para no hacerme sentir mal. Pensá que esto ocurría en 1978, cuando solamente en los Estados Unidos-como me entere después- se hablaba de este fenómeno seriamente.
Mi madre fue la única que me creyó de entrada. Unos seis meses más tarde yo estaba con ella, ya repuesto, ayudándola a ordenar la buhardilla de la casa. En una de esas, mama toma un álbum de fotos cubierto de polvo que yo jamás había visto. Era muy viejo, con fotos muy antiguas. Me pongo a mirarlas como una curiosidad.

Mi mama chiquita y esas cosas. De repente doy vuelta una pagina y veo a un hombre de aspecto elegante que me helo la sangre. Creo que grite, mas que decir a mi mama: ` ¡Este es el tipo que yo vi Arriba!”. La vieja miró la foto y se quedo helada. Busco otra en donde se veía al mismo hombre de cuerpo entero. No tuve ninguna duda.”¡Este es el que yo vi Arriba, seguro!¿Quien es?”.

Y mi mamá, pálida, me dice: ´Es mi padre`. Yo no lo había conocido. Mas aun, ni siquiera mi mama lo había conocido bien, salvo por fotografías, porque aquel hombre, su padre, había muerto cuando ella era muy chiquita. Yo ni siquiera tenia la menos idea de cómo había sido él físicamente hasta que lo vi Arriba”.

FUENTE: Producción de revista Gente; La vida después de la vida, fascículo nº6

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